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12 febrero 2015

Respuesta de Nacho @Vigalondo a mi carta abierta

Estimado Yago:

Lo primero de todo, muchas gracias por pensar en mi en esta propuesta que consideras tan relevante, e incluso urgente. No hay mayor privilegio para un director de cine pequeño como yo que estar en mente del espectador, no sólo en las películas que he hecho, sino en las que él idealiza. Ante eso sólo puedo mostrarte mi más humilde agradecimiento.

En efecto, el mundo hacker es un entorno fascinante, por sí mismo, también a partir de la colisión con el mundo físico, su efecto en los medios, la política, la sociedad, la posibilidad de definir una nueva ética...

La gran dificultad a la hora de trasladar la comunidad hacker al cine (no he visto Blackhat todavía, lo siento) es, en realidad, la misma que se presenta a la hora de retratar cualquier trabajo. Pocos trabajadores de pocos gremios, desde la policía hasta la pesca en alta mar, te dirá que las películas trasladan su rutina a la pantalla con fidelidad. Lo más fascinante del cine es su gran limitación: Es un lenguaje visual, cinético, y como tal demanda que lo que vemos en pantalla sea convenientemente deformado para ser asimilado. ¡Ni siquiera las películas que muestran rodajes de películas son realistas! Sin embargo, que algo no se parezca a la verdad no quiere decir que no contenga ninguna verdad.

Sin embargo ¿se puede hacer una película sobre hackers que te satisfaga, según lo que expresas en tu carta? Creo que sí. ¿La puedo hacer yo?

Te confieso que hasta ahora no he confiado mucho en mí mismo a la hora de hacer un retrato fidedigno de ninguna realidad. Todas mis películas lidian con elementos reconocibles, hasta vulgares, pero siempre en el cruce con un elemento fantástico. Por ejemplo, en mis dos primeras películas jugué a partir de un planteamiento abiertamente fantástico pero desarrollándolo con personajes banales, incluso mediocres, en vez de tirar de héroes y villanos de película épica. En Open Windows sucedió lo contrario, el arranque transcurría en un entorno más o menos reconocible, pero la película se iba deformando más y más, hasta desembocar en un espacio fantástico, de abierta ciencia-ficción. Es una fantasía en la que no hay un retrato de nada (en absoluto del mundo hacker). Y si hay alguna verdad dentro de esa peli, es decisión del espectador buscarla y encontrarla. Sólo si cree que la película lo merece, claro.

¿Por qué mis películas han salido hasta ahora así? No tengo la menor idea. Creo que es algo que, sencillamente, está sobre mi. Cualquier escritor o artista decente te dirá algo parecido. Hay mucho cálculo en la elaboración de nuestras obras, pero si no hay un elemento básico de locura o intuición pura no estaríamos siendo artistas, sino estrategas. Y que conste no tengo nada en contra de los estrategas, de hecho,a veces pienso que no me vendría mal ser capaz de ser uno de vez en cuando...

En cualquier caso, de los tres proyectos que tengo más o menos desarrollados, por ejemplo, uno habla del acoso online (entendiendo al acosador como un usuario corriente de redes sociales, no un hacker). Me apasiona el que tantas personas posiblemente decentes y pacíficas pierdan por completo la capacidad para empatizar con el otro en entornos virtuales y tengan comportamientos psicopáticos con gente desconocida. Esta película, por el momento, no incluye ningún elemento fantástico. ¿Incluye elemento hacker? De momento no, pero lo digo con la boca pequeña, porque el guión está en bragas. Si surgiese, te prometo que pondré especial cuidado en ofrecer un retrato nada vulgar, estereotipado o sensacionalista. Y, si quieres, prometo contrastar contigo cualquier cuestión. ¿Qué te parece?

Por supuesto, traslado el ofrecimiento a cualquier idea que vaya surgiendo a partir de mañana mismo.

Un abrazo agradecido,
Nacho.
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