Leo en el suplemento de seguridad de la revista TCN, que como resultado de un estudio encargado por Fortinet, fabricante de dispositivos de seguridad, se desprende que la importancia que los directivos TI dan al cumplimiento de las normativas es de un 27%. Después siguen la lucha contra las amenazas (menos mal!) con un 22%, y la virtualización en un 18%. En últimos lugares, están la movilidad y el cloud computing con un 12%.
El estudio, Fortinet European Security Strategy Census, tuvo en cuenta la opinión de 300 responsables de TI de países como España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Reino Unido.
Hace ya unos cuantos posts escribimos una reflexión relacionada con la importancia dada a la normativa únicamente, que desgraciadamente, se ha demostrado ser tendencia. Queda demostrado que, efectivamente, la prioridad está donde aprieta el zapato y donde "no cumplir" nos puede llevar a una sanción. La búsqueda de hacer las cosas bien, por el mero hecho de preocuparnos por la seguridad de los datos y los procesos, así como de las amenazas existentes queda en segundo plano (y en este caso, prioridad).
Por otra parte, mejorar la seguridad en dispositivos móviles se encuentra en la estrategia del 88% de los encuestados. En las empresas españolas cabe destacar que el 49% de las consultadas opina que la responsabilidad de la protección de los dispositivos móviles es del usuario/propietario. Mi duda es: ¿se referirán a los terminales personales de los usuarios o a los corporativos? Si el dispositivo es corporativo, la responsabilidad de que el mismo esté bien protegido ante amenazas externas, debería recaer en el departamento de TI, y su saber hacer en materia de configuración, bastionado y utilización de herramientas de seguridad corporativas específicas para dispositivos móviles.
Además, entre las "preocupaciones laborales" de los encuestados destaca la seguridad de redes inalámbricas (un 57% en Europa y 53% en España). Según el informe, el sobreabultado márketing realizado por alguno de los denominados Firewalls de nueva generación han llevado a plantearse a las empresas, la necesidad de control de las aplicaciones. Mi reflexión ante esto es: Dada la política de cambios (generalmente sin avisar con tiempo suficiente) que experimentan las aplicaciones web utilizadas por los usuarios a diario, como Facebook o Twitter, ¿están los cortafuegos de nueva generación a la altura de poder adaptarse y funcionar como corresponde ante los cambios de las aplicaciones?
Hace ya unos cuantos posts escribimos una reflexión relacionada con la importancia dada a la normativa únicamente, que desgraciadamente, se ha demostrado ser tendencia. Queda demostrado que, efectivamente, la prioridad está donde aprieta el zapato y donde "no cumplir" nos puede llevar a una sanción. La búsqueda de hacer las cosas bien, por el mero hecho de preocuparnos por la seguridad de los datos y los procesos, así como de las amenazas existentes queda en segundo plano (y en este caso, prioridad).
Por otra parte, mejorar la seguridad en dispositivos móviles se encuentra en la estrategia del 88% de los encuestados. En las empresas españolas cabe destacar que el 49% de las consultadas opina que la responsabilidad de la protección de los dispositivos móviles es del usuario/propietario. Mi duda es: ¿se referirán a los terminales personales de los usuarios o a los corporativos? Si el dispositivo es corporativo, la responsabilidad de que el mismo esté bien protegido ante amenazas externas, debería recaer en el departamento de TI, y su saber hacer en materia de configuración, bastionado y utilización de herramientas de seguridad corporativas específicas para dispositivos móviles.
Además, entre las "preocupaciones laborales" de los encuestados destaca la seguridad de redes inalámbricas (un 57% en Europa y 53% en España). Según el informe, el sobreabultado márketing realizado por alguno de los denominados Firewalls de nueva generación han llevado a plantearse a las empresas, la necesidad de control de las aplicaciones. Mi reflexión ante esto es: Dada la política de cambios (generalmente sin avisar con tiempo suficiente) que experimentan las aplicaciones web utilizadas por los usuarios a diario, como Facebook o Twitter, ¿están los cortafuegos de nueva generación a la altura de poder adaptarse y funcionar como corresponde ante los cambios de las aplicaciones?
El colofón del informe era aún más esperable. La frase que está en las pizarras del 69% de los despachos de los directivos TI de Europa (un 77% en el caso europeo) es común: "Reducción de costes". De hecho, en la misma revista TCN, me llamó la atención un artículo de opinión escrito por la country manager en España de un fabricante de soluciones de Disaster Recovery, potenciar la importancia de este tipo de procedimientos incluso como alternativa a la alta disponibilidad. Es decir, en esencia, el artículo "vende su producto" (como es normal), indicando que es más barato asumir el riesgo de tener un servicio sin alta disponibilidad, pero a cambio disponer de una solución de disaster recovery que deje todo como estaba en minutos, planteándose como una posibilidad para la reducción de costes.










