Llevaba ya tiempo detrás del estreno de la película de la que os voy a hablar hoy, y acabo de llegar de verla en el cine, así que tengo fresquito el contenido y las sensaciones que la misma me ha generado.
Si menciono a Alan Turing como uno de los padres de la informática, supongo que muchos de vosotros sabréis de qué hablo, y que conocéis la historia del excéntrico matemático inglés, que fue contratado por el gobierno de su país, en plena Segunda Guerra Mundial, con el único fin de ayudar a descifrar las comunicaciones alemanas.
En aquella época, Alan Turing se encontraba trabajando en la Universidad, y al recibir la llamada de su país, se puso manos a la obra en un proyecto altamente secreto (de hecho, se mantuvo como secreto de estado incluso 50 años después) para generar una máquina capaz de descifrar los mensajes generados por Enigma, las famosas máquinas alemanas, cuya configuración (o clave) cambiaba diariamente. El número máximo de combinaciones a probar era de 139 trillones, y dar con la clave correcta hacía válido el descifrado hasta las 12 de la noche de ese mismo día.
Obviamente, a principio de los años 40, cuando no había ordenadores (de hecho Turing se considera el precursor del primer ordenador) no existía en la Tierra ninguna forma de hacer un ejercicio de criptoanálisis similar para poder llegar a descifrar el código.
En la película, el genial actor Benedict Cumberbatch (que posiblemente recordéis como protagonista de la serie Sherlock) da vida a Alan Turing, cuya forma de ser, totalmente fuera de lo que podríamos considerar normal, hace un papel genial que le viene como anillo al dedo.
-. ATENCIÓN, SPOILERS! .-
Llama la atención de la película, cómo logran acotar el número de comunicaciones necesarias, gracias a la repetición de la idéntica despedida de los mensajes, con un saludo a Hitler, lo que disminuía y mucho el trabajo a realizar por Cristopher, el nombre de la máquina según la bautizó Alan. Uno de los puntos de inflexión de la película, que le da una de las claves a Turing para llegar a este punto se dio en un bar. Me recordó mucho a la escena de "Una Mente Maravillosa", en el que John Nash, habla de su teoría de juegos y concluye que Adam Smith estaba equivocado
Más importante aún que descifrar el código correcto diariamente, es el mantener el secreto de que son capaces de hacerlo, que haría que los alemanes cambiasen el diseño de la máquina y mandase a /dev/null el trabajo realizado hasta ese momento. Por ello idean una estrategia para detener algunas operaciones, y dejar pasar otras. Según decían en la película, era como jugar a ser Dios, puesto que tenían en su mano el poder o no salvar un montón de vidas a voluntad.
Gracias a semejante proeza, se calcula que la guerra terminó dos años antes y que se salvaron 14 millones de vidas humanas. Lamentablemente, la de Alan Turing no fue una de ellas, puesto que en esa época, en Inglaterra, ser homosexual estaba considerado como una actitud indecorosa y tipificado como delito, por lo que Alan fue condenado a un tratamiento que se supone que "lo curaría de su enfermedad". Al año de dicho tratamiento, el propio Alan decide poner fin a su vida, suicidándose. Una vez más, las leyes escritas por unas pocas personas, hacen que otras personas sean culpables de un delito.
La película está ambientada de una forma espectacular, interpretada por "Sherlock", y la actriz Keira Knightley (que da vida a Joan Clarke), que hacen que permanezcas al 100% todo el rato que dura la misma.
No esperéis nmaps, metasploits, ni APTs en esta ocasión, pero en mi opinión, es una película muy entretenida, que te hace ver en fotogramas la historia que hemos leído sobre uno de los padres de la computación digital.
FICHA:
Rigor técnico: 4/5
Historia: 5/5
Calificación general: 5/5



























