Si se da la oportunidad de que en una empresa grande tengan abierto un proceso de evaluación y compra de un producto de seguridad que tú vendas. ¿Qué hay que decir? ¿dónde hacer hincapié? ¿en qué insistir o resaltar?Entre las labores comerciales previas a la visita, ayuda mucho conocer quién/quienes son los interlocutores que se visitarán, qué cargo ocupan (a qué se dedica, si es técnico o no, especialista o generalista,...), y sobre todo la conocer la empresa en sí y su apuesta/necesidad por la seguridad en sus operaciones y procedimientos.
En este tipo de situaciones, en las que existe un interés por una tecnología en concreto, es esencial saber cuál es lo que se llama el "key driver" del proyecto. En el mundo empresarial, la decisión de implantar determinada tecnología de seguridad, surge por una necesidad. Generalmente es para proteger los datos de sus clientes, sus procedimientos, daños en su imagen (si sale a la luz que un sistema ha sido comprometido),... La motivación de esta necesidad puede ser por cumplir con alguna normativa (PCI-DSS, HIPAA, AENOR, ISO,...) o simplemente porque es de sentido común que los sistemas han de contar con un nivel adecuado de seguridad.
Pero ¿En qué se fijan las empresas cuando evalúan los diferentes productos?
Si la necesidad surge por una determinada normativa, el nivel de seguridad y la fecha de decisión del proyecto vendrá dictada por la propia legislación.
De todas formas, y dejando al margen el precio inicial (y de mantenimiento anual) de cada fabricante que se evalúa, que por supuesto que influye en la compra, por mi experiencia puedo resaltar las siguientes:
- Que la solución técnicamente sea competitiva. En algunos casos, no es necesario ni siquiera que sea la mejor, pero que sea suficientemente robusta para lo que se pretende proteger.
- Que garantice el servicio. Si en un momento puntual, no es seguro, pues mala suerte, pero lo que no puede pasar es que por un fallo en un elemento de seguridad, se pierda servicio. La alta disponibilidad es imprescindible.
- Rendimiento. Con que no introduzca un retardo inaceptable en la calidad del servicio, es suficiente en la mayoría de las ocasiones. En general, seguridad está reñida con el rendimiento.
- Que sea escalable. Si hoy dimensiono mis necesidades, en el hipotético caso de crecimiento (aunque mirando las páginas económicas de cualquier periódico, cualquiera lo diría), que sea lo más fácilmente posible. Generalmente triunfan las soluciones que soportan clustering activo-activo, balanceando carga entre nodos, de manera que si necesito otro nodo, lo añado y todo sigue funcionando.
- Rapidez de despliegue y configuración. Que introducir esa tecnología en la empresa no sea traumático, no genere falsos positivos ni "moleste" a los clientes y usuarios.
- Facilidad y tiempo diario de administración. En cada presentación me preguntan cuántas horas/hombre semanales requiere dedicarle a la gestión de la misma.
- Capacidad de generación de informes/reportes. Lo que nos gusta o disgusta a los humanos nos entra por los ojos. Cuanto más alto es el cargo (y menos técnico sea), más hincapié habrá que hacer en demostrar la relevancia de los informes, gráficos, diagramas, etc,...
- Nivel y calidad de soporte postventa: los SLAs que da el fabricante o integrador en caso de incidencia: 8x5, 24x7, NBD,... tiempo de respuesta en X horas, etc,...
Al final, cada empresa valorará estas y otras medidas, según lo que cada una priorice. Por eso es importante contar con soluciones que cumplan lo mejor posible los puntos anteriores, y por supuesto saber cuál es el problema que quiere resolver cada cliente o qué motiva su compra. Sólo entendiendo esto se le podrá ofrecer la mejor configuración posible adaptándolo a sus necesidades, desde el momento de la preventa.








